
Por: Dr. Adrián Román Hernández
Así es, la titular del ejecutivo federal presentó nuevamente una iniciativa de reforma a la constitución en sus artículos 55, 59, 82, 115, 116 y 122 denominada de “no reelección” y “anti-nepotismo electoral”, ¿que significa ello?, prohibir que se reelijan de forma inmediata en el mismo puesto a todos los cargos de elección popular federales, estatales y municipales y el último, impedir que familiares cercanos de un funcionario pueda contender por el mismo cargo. Al tipo de familiares a que se refiere la iniciativa son: matrimonio o concubinato o unión de hecho, o de parentesco por consanguinidad o civil en línea recta sin limitación de grado y en línea colateral hasta el cuarto grado o de afinidad hasta el segundo grado.
La no reelección es un principio arraigado en la historia política de México, desde finales del siglo antepasado y pasado. Desde la Revolución Mexicana, el lema «Sufragio efectivo, no reelección» de Don Francisco I. Madero fue un pilar fundamental en la lucha por la democracia y la justicia social.
La iniciativa se justifica en el sentido de que en 2014, se incorporó la reelección consecutiva para ciertos cargos públicos a la Constitución, siendo estos legisladores federales y locales, presidentes municipales, regidores, síndicos, alcaldes y concejales. Esto, en su momento con la intención de favorecer la rendición de cuentas y motivar a la continuidad de las y los mejores a periodos inmediatos, ganando su confianza bajo la promesa de un nuevo mandato. Estamos entonces ante un «nepotismo electoral», que pretende eternizar a las familias políticas y limitar la participación de los demás. Usted tiene la mejor opinión.
El nepotismo ha sido una práctica común en la política internacional y sobre todo tiene tintes especiales en la mexicana, especialmente a nivel municipal y estatal, donde clanes familiares han mantenido el poder durante décadas. Usted seguramente los ubica en todos los niveles, partidos políticos, sindicatos etc.
Dicha reforma entonces tiene puntos positivos, podemos entender varios; primero la renovación de liderazgos, la prohibición de la reelección y el anti-nepotismo electoral promoverán una mayor rotación en los espacios de poder, el gran reto es que no se utilicen “prestanombres” para ello; transparencia política, estas medidas buscan garantizar que los cargos públicos sean ocupados por personas seleccionadas por mérito y no por lazos familiares, de allí que los partidos políticos de forma aparejada deberán establecer en sus estatutos y normatividad interna para que se cumplan debidamente dichos objetivos; prevenir la corrupción, al limitar la influencia de las redes familiares en la política, se espera reducir prácticas corruptas y clientelistas.
Por otro lado, la iniciativa tendría los posibles efectos adversos; pérdida de experiencia, la prohibición de la reelección podría resultar en la pérdida de funcionarios experimentados que han demostrado ser eficaces en sus cargos; divisiones dentro de los partidos políticos, especialmente entre aquellos que han dependido de las redes familiares para mantener su influencia. Podríamos entenderlo en partidos “familiares” del orden local.
En conclusión, la propuesta para prohibir la reelección y combatir el nepotismo electoral representa un paso estructural hacia posiblemente la renovación política y la transparencia en el sistema político en México, ¿es el mejor momento para ello con un partido hegemónico?. Su aplicación en caso de ser aprobada será hasta los procesos electorales federales y locales hasta el 2030. Existirán resistencias y formas de evitarlas, no sería algo nuevo en nuestro país. CARPE DIEM